Interés político, inversión y colaboración reivindicación para frenar el repunte de la tuberculosis tras la COVID-19

Expertos de esta entidad alertan de la necesidad de activar los mecanismos para el despistaje de enfermedades infecciosas que pueda facilitar la detección precoz  y ofrecer seguimiento médico a los refugiados

“Inversión urgente, recursos, apoyo, atención e información” estos serían los ejes de necesidad para hacer frente a la tuberculosis, también en España, y más dado el repunte de casos que se espera tras la COVID-19. Así lo resumía el doctor Julio Ancochea, presidente de la Red contra la Tuberculosis y por la Solidaridad (Red TBS- Stop Epidemias) tras la rueda de prensa convocada por esta entidad con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis que se celebra cada 24 de marzo.

En ella han participado también Javier García Pérez, presidente de NeumoMadrid, Sarai Quirós, responsabe del Área de Tuberculosis e Infecciones Respiratorias (TIR) de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y Joan Caylà, presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (FUITB). Los cuatro han coincidido en señalar la necesidad de prestar más atención a una tuberculosis cuyo abordaje se ha visto desplazado por la COVID-19: “Hace como tres o cuatro años que en España no tenemos informes sobre tuberculosis” se lamentaba Caylà, “y si bien es cierto que existe la percepción de un descenso en el número de casos que podría parecer positivo, cabe remarcar que ha aumentado la gravedad de los mismos y la mortalidad”, matizaba la doctora Quirós, quien no dudaba en señalar que habrá un repunte tras la COVID-19.

La COVID-19 empeora la situación mundial de la TB

Con datos de la Organización Mundial de la Salud, esta neumóloga concretaba que “La pandemia de la COVID-19 ha afectado muy negativamente al control mundial de la tuberculosis, con una reducción en el número de casos diagnosticados, pasando de 7,1 millones en 2019 a 5,8 millones de casos en 2020, una disminución del 18 % a nivel mundial, lo que supone que solo un 58 % de las tuberculosis fueron diagnosticadas en 2020”. Para Quirós “este descenso en la incidencia se contrapone con el ascenso en la mortalidad por tuberculosis durante el mismo periodo de más de 200.000 personas, por primera vez en las últimas décadas, lo que refleja el impacto negativo de la pandemia en el acceso a los servicios de salud y el desvío de recursos para combatir la COVID-19. El acceso reducido al diagnóstico y a los tratamientos de la TB, también explica el aumento de las muertes por TB. De hecho, se detectó una reducción en el número de tratamientos iniciados, tanto en infección tuberculosa latente como en TB, de 2019 a 2020, cayendo un 22 % en los casos de tuberculosis con resistencias a fármacos y un 21 % en los tratamientos de infección latente”.

“Se estima que en los próximos 5 años haya un repunte en la incidencia de la TB con un aumento hasta los 6,3 millones de casos nuevos, y continúe la tendencia al alza de la mortalidad, alcanzando los 1,4 millones de muertes por TB como consecuencia de la pandemia de COVID-19” concluía esta experta.

La pandemia ha desplazado la atención a otras enfermedades, y como recordaba Joan Caylà “sin estudio de contactos no se puede controlar la enfermedad”, se lamentaba, “en tuberculosis cuando hay un retraso diagnóstico se produce un brote epidémico”.

“No hay tiempo que perder” parafraseaba el doctor Ancochea, recordando que es imprescindible mantener activos los servicios que atienden la tuberculosis y abordar las inequidades que fomentan su trasmisión. “Cada día hay en el mundo 4 000 muertes y 30 000 nuevos casos” apuntaba el presidente de la Red TBS Stop Epidemias, “la tuberculosis es un problema de primera magnitud”.

Los nuevos tratamientos orales aportan un poco de luz

La esperanza en la rueda de prensa la ha apuntado el doctor Javier García Pérez recordando que “el 85 % de los casos son sensibles a los fármacos orales de primera línea y pueden manejarse con un esquema de 3-4 fármacos durante seis meses”. La nota positiva reside en el abordaje de las tuberculosis multirresistentes que estaban creciendo mucho en los últimos años en determinadas zonas geográficas: “si hasta ahora necesitábamos para hacerles frente tratamientos más tóxicos y con pautas más largas, de hasta dos años”, explicaba el también secretario general de la Red TBS – Stop Epidemias, “hoy disponemos de la posibilidad de tratarla con nuevos fármacos que nos permiten pautas más cortas y mejor toleradas”.

El doctor García Pérez recordó que hay 10 países son responsables del 70 % de los casos multirresistentes en el mundo y alguno de esos países pertenecen a Europa Oriental por lo que cabría estar alerta y ofrecer a los refugiados de esa área geográfica a su llegada un despistaje en enfermedades infecciosas, incluyendo a la tuberculosis, que permita la detección precoz y un seguimiento médico adecuado.