Tuberculosis y COVID-19, rasgos comunes de una sindemia que los expertos llaman a combatir reforzando los sistemas sanitarios públicos

Los ponentes internacionales constatan los estragos generados en sus países por una pandemia de COVID-19 que, recuerdan al unísono, aún no hemos dejado atrás y para la que la OMC reitera consejos para encararla en un futuro inmediato.

“Si algo nos ha enseñado esta pandemia es que sin un sistema público de salud global y nacional en cada país no podemos atender estas pandemias”, exponía el doctor Javier García Pérez, presidente de NEUMOMADRID y secretario general de la Red TBS-Stop Epidemias en la segunda jornada de este encuentro internacional. “Un sistema público de salud eficiente y potente es la primera herramienta para luchar contra todo tipo de pandemias” esgrimía este neumólogo, recordando que ·necesitamos también incrementar los fondos para luchar contra la tuberculosis”, puesto que “la contracción económica por la pandemia ha generado mayor pobreza y desnutrición, poniendo en peligro los progresos alcanzados en los últimos años en la lucha contra la tuberculosis”. Sin ir más lejos, y como ya se ponía de manifiesto en la primera sesión de este I Jornada Iberoamericana, “la detección mundial de casos de tuberculosis puede caer un 25 % y generar 500 000 muertes adicionales en los dos próximos años” a las que ya se registraban cada año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

El doctor García Pérez expuso los retos y oportunidades que la pandemia ofrece para combatir la tuberculosis: entre los retos, mantener los programas de vigilancia y control de la TB y desarrollar estrategias sinérgicas para luchar conjuntamente contra la TB y la COVID-19; consolidar los mecanismos de atención social, mejorando el acceso a los sistemas públicos de salud e incrementar los fondos para financiar la lucha contra la tuberculosis (se necesitarán 15 000 millones de dólares en 2022.”  “Creemos, y las vacunas nos están demostrando, que la COVID-19 pasará en un periodo relativamente corto”, recordaba este experto, pero la tuberculosis permanecerá durante muchos años, con unas cifras inasumibles de mortalidad y de deterioro de la situación económica de las familias que la sufran”.

En cuanto a las oportunidades, el doctor García Pérez enumeró como primera el diseño de los nuevos métodos moleculares que permiten detectar y hacer frente a la tuberculosis multidrogorresistente, “tenemos la oportunidad ahora mismo después de muchos tratamientos muy largos y muy pesados,”, argumentaba este experto en tuberculosis, “de poder dar un tratamiento contra la tuberculosis MDR de entre seis y nueve meses”. Pese a las cifras que ha dejado el retraso diagnóstico consecuencia de la atención a la COVID-19, el doctor García Pérez se mostraba optimista “tenemos la mejor situación diagnóstica y para tratar a los pacientes de nuestra historia” esgrimía, añadiendo que además “ahora la gente está muy sensibilizada con la sintomatología respiratoria” con lo que podrá recuperarse el diagnóstico temprano, y la mascarilla ayudaría a controlar su transmisión comunitaria”.

El neumólogo expuso también que la experiencia de tantos años en el abordaje y control de la TB puede aprovecharse para la COVID-19, dados los rasgos comunes en ambas y animó a no bajar la guardia.

De momento, sin embargo, la situación que perfilan los profesionales iberoamericanos presentes en el encuentro dibuja un panorama desolador. Así lo retrataron en la sesión de ayer Carlos Rodríguez Taveras, jefe del Servicio de Infectología del Hospital Central de las Fuerzas Armadas (República Dominicana); Mark Cohen Todd, presidente del Foro de Sociedades Respiratorias Internacionales y presidente de la Asociación Latinoamericana de Tórax  (Guatemala);  Suyapa María Sosa Ferrari, jefa del Servicio de Neumología del Instituto Nacional Cardiopulmonar (Honduras); Ivone Evangelista Cabral, profesora de la Facultad de Enfermería Materno Infantil de la Universidad del Estado de Río de Janeiro y miembro de la Asociación Brasilera de Enfermería (Brasil) y Dolores Moreno,  neumóloga, profesora asociada de la Universidad Central y directora de la Clínica del Sueño y del Ronquido (Venezuela). Desde la corrupción que ha asolado los esfuerzos sanitarios en Honduras hasta la problemática social de no prestar la suficiente atención a la niñez, juventud y adolescencia que se ha visto tan afectada (enfermedad, muerte, orfandad) que reivindicaba la ponente brasilera, pasando por la lucha común que todos han debido realizar para hacer frente a una pandemia similar que en Guatemala, República Dominicana o Venezuela, como en cada lugar, ha tenido su propia entidad y que nos recuerda, como puso de manifiesto el Dr. Lorenzo Fernández Fau, cofundador de Integración Iberlatinoamericana en Neumología y Cirugía Torácica, las lagunas éticas con las que se ha descuidado la equidad y relegado la tan necesaria solidaridad.

La COVID-19 ha venido para quedarse: consejos desde la OMC para encarar el futuro

El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España, el doctor Tomás Cobo, cerró esta segunda sesión recordando la prudencia que cabe guardar todavía ante la pandemia y no quiso dejar de recordar que “si algo define nuestra profesión milenaria es precisamente la justicia social y el abordaje a los más frágiles y los más débiles, que son los enfermos” preguntándose como otros ponentes habían hecho previamente “cómo es posible que en tan solo 12 o 13 meses desarrollemos una vacuna contra la COVID-19 y en tantos años no hayamos sido capaces de desarrollar una vacuna contra la malaria ¿Cómo es posible que presumamos de tener una tasa de vacunación de la que sí que tenemos que estar orgullosos en España que estamos en un 78,3 pero contraste con la realidad de África que está en un 8,1… todo esto nos tiene que hacer reflexionar y debemos trasladar a las administraciones de turno la importancia del acceso justo a los medicamentos, en este caso a las vacunas. Todos los esfuerzos que hagamos en ese sentido serán pocos.”

Cobo quiso centrar también su intervención en reflexiones realizadas con expertos en Salud Pública sobre los cambios en la pandemia: “Si la COVID-19 mantiene el perfil de infectividad, morbilidad y mortalidad que hoy muestra su variante Delta, y el efecto de protección rebaño no acaba de materializarse, cabría anticipar lo siguiente:

-La COVID-19 se iría convirtiendo en una endemia estable, no estacional, con la que habría que convivir durante un largo periodo de tiempo.

– Pese a la baja morbilidad y letalidad en los inmunizados la endemia y sus brotes locales al afectar a amplias poblaciones acabarían produciendo un número importante de casos, hospitalizaciones y muertes, particularmente, como siempre, en el grupo de los más frágiles, de la gente mayor, de la gente “institucionalizada” donde no resulta fácil diferenciar morir de COVID-19 o morir con COVID-19.

-Que la sociedad pueda acostumbrarse a pagar un tributo de morbimortalidad por la COVID-19 no significa que este daño sea inevitable, al igual que con los accidentes de tráfico, se pueden y se deben hacer cosas para reducir la enfermedad y la muerte asociada a la COVID-19.

– Este cambio de perfil aconseja replantearse los mensajes a la población, y aquí hay que enfatizar esto: identificar el avance de la vacunación con el final de las antipáticas y lesivas restricciones y medidas de protección es contraproducente. No parece  previsible volver a la antigua normalidad y es mejor concienciar a la sociedad de que muchas de las medidas de salud pública que hemos puesto en marcha desde marzo de 2020 (lavado de manos, distanciamiento y mascarilla) van a tener que seguir acompañándonos, particularmente en los momentos o lugares donde aumente la incidencia, la gravedad o la saturación de los recursos asistenciales.

-Hay que mantener la alerta ante la posibilidad de que haya nuevas variantes de la COVID-19: que sean más transmisibles, más graves y para las cuales las actuales vacunas ofrezcan menor protección: La inmunización global de toda la población humana es fundamental para reducir la posibilidad de mutaciones que pongan en riesgo todo el camino que hemos avanzado.

-Ante la alta probabilidad de que la COVID-19 se torne una endemia insidiosa y tórpida, convendría invertir en recursos y servicios sanitarios para mejorar la respuesta y prevenir los colapsos puntuales y localizados que se pueden producir: un reforzamiento focalizado de la red asistencial, además, podría permitir dar continuidad a la atención a los demás problemas de salud de la población. Al ampliamente reivindicado reforzamiento de la Atención Primaria, la Salud Pública y la Vigilancia Epidemiológica hay que añadir la habilitación de espacios preinstalados para la expansión de camas en los hospitales generales así como de puestos de cuidados intensivos y de cuidados respiratorios intermedios.”

El presidente de la OMC recordó también que “desde el ámbito de la profesión médica creemos que  cualquier política o estrategia debe estar fuertemente anclada en la mejor evidencia científica disponible en cada momento” y  que “es esencial transmitir a la sociedad que los cambios de rumbo, cuando los aconseja el nuevo conocimiento o la evolución de la propia pandemia, no cuestionan la validez de lo que hacemos sino que lo refuerzan”. Para el Dr. Cobo la clave radica también en avanzar en la educación de la población en este ámbito y en no alimentar la “infantilización y la sobresimplificación que circula en los medios y en las redes”, por lo que aprovechó el foro de la Red TBS- Stop Epidemias para pedir paciencia y perseverancia al colectivo científico y médico.

“Ante la incertidumbre de la ciencia y la variabilidad inevitable de las respuestas colectivas ante la pandemia se necesita que la autoridad sanitaria extreme el asesoramiento y la participación y evite la excesiva reactividad ante presiones políticas, mediáticas o de redes sociales” concluyó el presidente de la OMC para finalizar esgrimiendo que “conviene que las diferentes autoridades sanitarias (central y autonómicas en nuestro caso) y las instituciones científicas y sociales implicadas se cohesionen y marquen una senda de acción coherente y racional” .

Desde la Red TBS Stop Epidemias se sigue trabajando porque así sea y por ello crea foros de debate como el que desarrolla estos días de manera online con ponentes de España y otros doce países iberoamericanos para que de manera integradora y multidisciplinar los profesionales implicados puedan intercambiar conocimientos y experiencias en  pro de una mejora global.

Esta I Jornada Iberoamericana de Actualización en TB y COVID-19 moderada por el doctor Julio Ancochea concluirá con la intervención desde Ginebra del Dr. Ernesto Jaramillo, representante de la OMS. Puede seguirse en directo desde el canal de Youtube de la  Red TBS-Stop Epidemias.